Comprendiendo A Tu Hijo(a) PreadolescenteComments

Publicado: 10 Aug 2007 a las 5:16pm | Por: bravo.
Categoria(s): Niños



A medida que tu hijo(a) se acerca a la adolescencia y adquiere más independencia, mantenerse emocionalmente cercano a él o ella puede parecer un reto. Pero es tan importante como lo ha sido siempre, o quizás más importante que nunca.

En la medida en que las actividades en la escuela, los nuevos intereses y una vida social exitosa se vuelven más importantes a medida que tu hijo(a) crece, tu todavía representas su base como hogar, proporcionándole amor, guía y apoyo.

Y esa conexión proporcionarán a tu hijo(a) una sensación de seguridad que fortalecerá la entereza que él o ella necesitarán para lidiar con los altibajos de la vida.

Lo que puedes esperar

Tu hijo(a) preadolescente puede actuar como si sus deseos de guiarle no fueran bienvenidos o necesarios, e incluso, al percibirlos, puede sentirse avergonzado(a) de vez en cuando. Este es el momento en el que los niños(as) comienzan a confiar más en sus compañeros y solicitan tener su espacio y privacidad – por ello, puedes esperar que la puerta de su habitación permanezca cerrada más a menudo.

Tan difícil como puede ser asimilar estos cambios, intenta no tomarlos de forma personal. Estos son signos de la creciente independencia de tu hijo(a). Tu vas a tener que ceder un poco los lazos emocionales que haz mantenido con tu hijo(a) y permitirle mayor espacio personal para su crecimiento. Pero esto no significa que debas perder tu conexión emocional completamente. Tu todavía tienes una poderosa influencia – simplemente tu preadolescente puede incrementar su reacción al ejemplo que tu des en lugar de las instrucciones que tu impartas. Así que predica con el ejemplo e intenta predicar un poco menos durante esta temporada.

Impartir con tu ejemplo las cualidades que tu quieres que tu preadolescente aprenda y practique –comunicación respetuosa, gentileza, alimentación sana y cumplimiento de sus responsabilidades diarias sin quejas— incrementará las posibilidades de que tu hijo(a) cumpla con ellas.

Lo que no debes hacer

Los detalles pequeños y simples pueden reforzar la comunicación. Incluye en tus actividades el suficiente tiempo para compartir momentos especiales, la rutina de la que ya forman parte juntos y demuéstrale que te importa.

A continuación te damos algunos datos para lograrlo:

* Sentarse en la mesa para comer con la familia: Puede que te canse tan solo de pensar que tienes que preparar una comida para la familia después de un día muy ocupado. Pero compartir una comida con la familia significa disfrutar juntos de momentos valiosos. Por ello, planéala y organícala tal y como harías otro tipo de actividad. Incluso si tienes que recoger alguna comida preparada, siéntense juntos en la mesa para comerla. Apaga la televisión e intenta no hacer caso al teléfono. Es imposible hacerlo cada noche, pero puedes planear una cena a la semana que le venga bien a la agenda de tu hijo(a). Planea algo divertido e involucra a todos en la preparación y en la posterior recogida y limpieza de la mesa. Compartir esta actividad ayuda a fortalecer los lazos afectivos familiares y el hecho de que todos colaboren refuerza el sentido de responsabilidad y trabajo en equipo.

* La hora de irse a la cama y las buenas noches: Puede que tu niño(a) ya no necesite que lo lleves a la cama, pero mantener un horario consistente para irse a la dormir ayuda a que tu preadolescente obtenga el sueño que necesita para crecer saludable y fuerte. Por ello, crea un momento de tranquilidad juntos justamente antes de irse a dormir. Lean juntos. Conversen sobre los momentos importantes del día y sobre los planes para el día siguiente. Incluso si tu preadolescente ya ha crecido demasiado como para que puedas acostarlo en su camita, todavía hay tiempo para un abrazo o un beso de buenas noches. Si tu gesto no es bienvenido, intenta una caricia suave en la espalda o en el hombro a medida que le dices buenas noches.

* Comparte los momentos cotidianos: Encuentra las pequeñas cosas que les permiten estar juntos. Invita a tu preadolescente a que te ayude a pasear al perro. Invítate tu mismo(a) a acompañarlo(a) cuando sale a correr. Lavar el carro, hornear galletas, rentar películas, ver un programa de televisión favorito – todas son oportunidades para que disfruten estando juntos. Y también son oportunidades para que tu hijo(a) te hable sobre lo que le pasa por la mente. Incluso cuando van en el carro es un buen momento para que establezcan lazos de comunicación. Cuando estes manejando probablemente tu preadolescente se sentirá más inclinado a mencionar algo que le moleste. Ya que estaras concentrado en la carretera, él o ella no tendrán que establecer contacto visual, lo cual puede aliviar la incomodidad de expresar lo que sienten.

* Crea momentos especiales: Comienza la tradición de celebrar ocasiones familiares significativas más allá de los cumpleaños y de las fiestas. Celebrar ocasiones especiales como las buenas calificaciones escolares o haber ganado un partido de fútbol ayuda a reforzar los lazos familiares.

* Demuestra afecto: No subestimes la importancia de decir y demostrar cuánto quieres a tu preadolescente. Hacerlo asegurará que tu hijo(a) se sienta seguro y amado. Y estaras demostrando formas sanas de demostrar afecto. Con esto en mente, tu hijo o hija pueden comenzar a sentirse un poco intimidados al ver muestras de cariño, especialmente en público. Puede que tu hijo(a) rechace tu abrazo o beso, pero no tiene nada que ver contigo. Simplemente reserva ese tipo de demostración de cariño para los momentos cuando los amigos de tu hijo(a) no estén presentes. Y en público, encuentre otras formas de demostrar que tu hijo(a) te importa. Una sonrisa o una expresión de saludo pueden comunicar un mensaje cariñoso y al mismo tiempo respetar los límites físicos. Reconoce en alto las maravillosas cualidades de tu hijo así como las habilidades que desarrolla en cuanto ocurran. Tu puedes decir algo como “Qué bonito dibujo –realmente tienes una gran facilidad para el arte” o “Estuviste fabuloso jugando hoy al fútbol – Me encantó verte jugando en el campo.”

* Permanece integrado: Se parte de los intereses crecientes de tu preadolescente. Integrarse significa permanecer más tiempo juntos y compartir experiencias. No tienes que ser el líder de los Boy Scouts, voluntario(a) en su salón de clases o entrenador(a) de fútbol para demostrar interés en las actividades de tu preadolescente. Puede que tu hijo(a) quiera formar parte de actividades en las que tu no formes parte, lo cual no tiene nada de malo. Asiste a juegos y a las prácticas cuando puedas; cuando no puedas, preguntale cómo han ido las cosas y escucha atentamente. Ayuda a que tu hijo(a) hable sobre sus decepciones y demuestra comprensión cuando él o ella hable de la pelota cuyo alcance hizo ganar al equipo contrario. Tu actitud de cara a algún revés enseñará a tu preadolescente a aceptarlos, a sentirse bien respecto a ellos, y a construir la valentía para intentarlo de nuevo.

* Permanece interesado(a): Mantente interesado y curioso acerca de las ideas de tu preadolescente, sus sentimientos y experiencias. Si escuchas lo que él o ella están diciendo, tendras un mejor entendimiento de la guía, perspectiva y soporte necesarios. Y responder de formas que no emitan juicios hará que tu hijo(a) se sienta más inclinado a compartir contigo sus sentimientos en tiempos difíciles.

Revisado por: D’Arcy Lyness, PhD

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